En los últimos tiempos, se viene recuperando un tema que se trata recurrentemente: la personalidad, la estabilidad emocional y hasta la propia salud mental del presidente de Argentina. De allí, su capacidad, y la de su equipo de gobierno, para llevar adelante los asuntos de Estado. Entre múltiples evidencias se señala sus públicos exabruptos, su verborragia violenta, las notorias falsedades y dislates en sus presentaciones de cuestiones de Estado, su sumisión a las indicaciones de poderosos intereses extranjeros, su indiferencia y crueldad frente a los impactos de sus políticas en los grupos más vulnerables de la población. Incluso encumbrados funcionarios del gobierno que lo ayudaron a llegar al poder expresan públicamente su preocupación por estas cuestiones y sus impactos sobre la sociedad argentina y los intereses de la República.
Frente a esta situación, creo interesante recuperar el excelente análisis de Stephen Greenblatt sobre los contenidos políticos de las obras de Shakespeare (El Tirano).
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